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Nutrition

Alto consumo de sodio en deportistas: presión arterial y rendimiento

Una ingesta crónicamente alta de sodio en la dieta puede deteriorar la función endotelial, elevar la presión arterial durante el ejercicio y aumentar el riesgo cardiovascular, incluso en personas activas. Aunque la carga de sodio previa al ejercicio puede expandir de forma temporal el volumen plasmático en esfuerzos prolongados con calor, el exceso crónico no aporta ventajas de rendimiento frente a una ingesta ad libitum.

Última actualización: 2026-10-23

Un consumo crónico y elevado de sodio en la dieta puede deteriorar la función endotelial, elevar la presión arterial durante el ejercicio y aumentar el riesgo cardiovascular a largo plazo, aunque las personas activas experimentan un balance particular debido a las cuantiosas pérdidas cutáneas de sodio durante el entrenamiento [1, 8, 14]. Si bien la ingesta aguda de sodio puede expandir temporalmente el volumen plasmático y ayudar a la termorregulación en condiciones calurosas, un consumo basal crónicamente excesivo no ofrece beneficios distintivos sobre el rendimiento y puede aumentar la rigidez vascular de forma independiente a la presión arterial en reposo [13, 14, 16].

Efectos vasculares y cardiovasculares

Una ingesta alta de sodio afecta directamente al endotelio vascular, el revestimiento celular interno de los vasos sanguíneos que regula el flujo sanguíneo mediante la liberación de óxido nítrico [14, 18]. En adultos sanos y normotensos, una ingesta elevada y aguda de sal disminuye la biodisponibilidad de óxido nítrico a través del desacoplamiento de la óxido nítrico sintasa endotelial (eNOS) y del estrés oxidativo, lo que provoca una reducción mensurable de la dilatación mediada por flujo (FMD) de la arteria braquial en cuestión de 60 minutos [14]. A lo largo de 5 a 7 días, las dietas altas en sodio continúan deteriorando la FMD y atenuando la vasodilatación cutánea mediada por óxido nítrico, incluso en personas resistentes a la sal cuya presión arterial en reposo no cambia de forma apreciable [16, 20].

Desde una perspectiva mecanicista, el exceso de sodio incrementa las especies reactivas de oxígeno a través de la activación de la NADPH oxidasa, inhibe las enzimas superóxido dismutasa (SOD-1 y SOD-2), induce el desacoplamiento de la eNOS mediado por peroxinitrito, promueve la rigidez de las células endoteliales y daña la capa protectora del glucocáliz endotelial [18]. Con el tiempo, una ingesta alta y sostenida induce un remodelado microvascular adverso, inflamación endotelial y cambios estructurales en las grandes arterias elásticas [1]. En análisis de cohortes prospectivas que realizaron un seguimiento a 10.709 adultos con múltiples recolecciones validadas de orina de 24 horas durante una mediana de 8,8 años, la excreción de sodio mostró una relación lineal y de dosis-respuesta con la incidencia de enfermedades cardiovasculares (ECV), reflejando un aumento del 18 % en el riesgo relativo de ECV por cada incremento de 1.000 mg/día (hazard ratio de 1,18), sin evidencia de una curva en forma de J [8]. Por el contrario, una mayor excreción de potasio se asoció con un riesgo relativo de ECV un 18 % menor por cada incremento de 1.000 mg/día, lo que subraya el papel protector del potasio dietético frente al estrés vascular inducido por el sodio [8, 18].

Respuestas de la presión arterial en reposo y durante el ejercicio

Reducir la ingesta de sal durante cuatro o más semanas reduce de forma consistente la presión arterial sistólica en reposo, tanto en personas hipertensas como normotensas, independientemente del sexo o la etnia [1]. No obstante, las mediciones en reposo no reflejan todo el impacto hemodinámico durante el esfuerzo. En personas activas, diez días con una dieta alta en sodio (aproximadamente 6.486 mg/día) aumentaron la presión arterial sistólica en 8 mmHg durante el ejercicio aeróbico submáximo en comparación con una dieta más baja en sodio (aproximadamente 3.220 mg/día) [14].

La sobrecarga de sodio a corto plazo también eleva la presión arterial diastólica nocturna y la presión arterial media, según se ha observado en intervenciones dietéticas cruzadas [20]. En poblaciones sensibles a la sal, la carga de sodio a corto plazo incrementa la velocidad de la onda de pulso cardiofemoral (un marcador de rigidez arterial), aunque los cambios en otras métricas de rigidez como el índice vascular cardio-tobillo (CAVI) se mantienen neutros en periodos breves [20]. En modelos animales de entrenamiento muscular crónico, una ingesta alta de sal redujo las adaptaciones musculares (la mejora de la fuerza cayó del 84,6 % al 52,2 %) al suprimir la angiogénesis microvascular inducida por el ejercicio en las fibras musculares esqueléticas, un déficit vinculado a alteraciones en la señalización de la angiotensina II [21].

Rendimiento, hidratación y termorregulación

Durante el ejercicio de resistencia, los atletas presentan tasas de sudoración promedio de entre 1,0 y 1,5 L/h, perdiendo aproximadamente 0,8 g de sodio por litro de sudor [6]. Las glándulas sudoríparas dérmicas producen un sudor precursor que es isotónico con respecto al plasma (135–145 mM o 3.105–3.335 mg/L de sodio) antes de que la aldosterona reabsorba el sodio a lo largo del conducto, convirtiendo a la sudoración en una vía de excreción no renal de gran importancia [14].

Debido a estas pérdidas, se evalúa con frecuencia la suplementación aguda y dirigida con sodio para optimizar la capacidad de ejercicio:

  • Carga aguda previa al ejercicio: Ingerir de 20 a 40 mg de sodio por kilogramo de masa corporal con 10 mL/kg de líquido de 1 a 2 horas antes del ejercicio promueve la retención de líquidos y disminuye el volumen de orina [15]. Una revisión sistemática observó que la carga de sodio previa al ejercicio mejoró el tiempo hasta el agotamiento entre un 14 % y un 26 % durante sesiones de más de 90 minutos a temperaturas superiores a 26,5 °C al expandir el volumen sanguíneo y retrasar el aumento de la temperatura central, aunque las mejoras en el rendimiento en pruebas contrarreloj continuaron siendo equívocas y el malestar gastrointestinal aumentó con dosis más altas [13].
  • Respuestas termorreguladoras según el sexo: En ciclistas femeninas, una carga concentrada de sodio retrasó la elevación de la temperatura central y redujo la tasa de sudoración, un efecto que no se observó en ciclistas masculinos [12].
  • Suplementación durante el ejercicio: En un ensayo a doble ciego con atletas de resistencia que realizaron 2 horas de ejercicio al 60 % de la frecuencia cardíaca de reserva, la suplementación oral con 1.800 mg de sodio no mostró diferencias significativas en comparación con el placebo en cuanto a tasa de sudoración, índice de estrés térmico, porcentaje de deshidratación, tiempo hasta el agotamiento, temperatura cutánea, escala de esfuerzo percibido (RPE) o deriva cardiovascular [6, 12].

El sodio sérico elevado y la hiperosmolalidad plasmática pueden aumentar el umbral de temperatura central necesario para desencadenar la vasodilatación cutánea, lo que podría retrasar la disipación del calor en ciertas condiciones [6].

Cómo gestionar la ingesta y las pérdidas por sudor

En personas sedentarias, aproximadamente el 90 % del sodio dietético se excreta en la orina, lo que permite que la excreción urinaria de sodio en 24 horas sirva como un indicador fiable de la ingesta total [5]. En poblaciones físicamente activas, las recolecciones estándar de orina de 24 horas subestiman sustancialmente la ingesta dietética real debido a las pérdidas cutáneas no contabilizadas [5].

Las directrices generales de salud de la Organización Mundial de la Salud recomiendan consumir menos de 2.000 mg de sodio al día (5 g de sal), mientras que las Ingestas Dietéticas de Referencia establecen un umbral para la reducción del riesgo de enfermedades crónicas por debajo de los 2.300 mg/día [3]. Aunque una ingesta superior a 5 g/día plantea riesgos vasculares claros, una restricción extrema (como una excreción urinaria diaria inferior a 3 g/día o una ingesta por debajo de 4 g/día) puede activar el sistema renina-angiotensina-aldosterona, elevar las catecolaminas plasmáticas (adrenalina y noradrenalina), incrementar la actividad nerviosa simpática muscular e inducir resistencia a la insulina [1, 4].

Para personas físicamente activas, las declaraciones de consenso en nutrición deportiva recomiendan reponer sodio durante el ejercicio que supere las 2 horas de duración, durante la exposición a altas temperaturas o cuando las pérdidas totales de sodio por sudor superen los 3–4 g [4]. Las directrices actuales del American College of Sports Medicine sugieren de 20 a 30 mEq/L (460–690 mg/L) de sodio en los líquidos de rehidratación durante el ejercicio prolongado con sudoración profusa [5]. En pruebas de ultrarresistencia, los paneles de consenso aconsejan consumir sodio ad libitum a través de productos habituales de nutrición deportiva en lugar de recurrir a pautas obligatorias de suplementación con altas dosis de sal [5].

Referencias

Artículos revisados por pares

  1. R. Murray, W. Kenney (2008). Sodium Balance and Exercise. doi:10.1249/jsr.0b013e31817f2133 3 citas

Fuentes web

  1. Sodium Intake and Hypertension - PMC - NIH
  2. Dietary Sodium and Health: More Than Just Blood Pressure
  3. The World Hypertension League Science of Salt
  4. Effects of Sodium Intake on Health and Performance in ... - PMC
  5. Sodium intake for athletes before, during and after exercise
  6. Effects of Oral Sodium Supplementation on Indices ...
  7. 24-Hour Urinary Sodium and Potassium Excretion ...
  8. Multiple 24-Hour Urinary Sodium and Potassium and ... - PMC
  9. Estimated 24-Hour Urinary Sodium Excretion and Incident ...
  10. Dietary sodium and plasma volume levels with exercise
  11. 119: Salt and Fluid Loading: Effects on Blood Volume and ...
  12. Effects of Oral Sodium Supplementation on Indices of ... - PMC
  13. Pre-Workout Sodium Improves Performance in Heat ... - FitChef
  14. Can We Protect Our Hearts by Sweating Out Excess Sodium?
  15. How to Fuel When Training in the Heat
  16. Vascular Effects of Dietary Salt - PMC - NIH
  17. Endothelial sodium channel activation mediates DOCA-salt ...
  18. Mechanisms of Dietary Sodium-Induced Impairments in ...
  19. High sodium intake differentially impacts brachial artery ...
  20. Short-term high sodium intake increases nocturnal blood ...
  21. Inhibition of Angiogenesis by High Salt Diet Is Associated with ...
  22. Does the Endothelium of Competitive Athletes Benefit from ...
  23. Effects of low sodium diet versus high sodium diet on blood ...

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