Entrenamiento concurrente: mejorar la resistencia conservando la masa muscular
El entrenamiento concurrente de resistencia y fuerza puede perjudicar las adaptaciones de fuerza, potencia e hipertrofia a través de vías moleculares y neuromusculares. Estructurar las sesiones de resistencia mediante intervalos de alta intensidad, priorizar el entrenamiento de fuerza en primer lugar en sesiones realizadas el mismo día y gestionar el volumen y los periodos de recuperación intradía mitiga el efecto de interferencia al tiempo que impulsa mejoras en el VO2 máx.
Última actualización: 2026-09-12
El efecto de interferencia del entrenamiento concurrente
Documentado experimentalmente por primera vez por Robert Hickson en 1980, el entrenamiento concurrente (la ejecución simultánea de programas de fuerza y resistencia aeróbica) puede atenuar las adaptaciones en la fuerza máxima, la potencia explosiva y la hipertrofia del músculo esquelético en comparación con el entrenamiento de fuerza por sí solo [10, 20]. En el ensayo clásico de Hickson, las cohortes concurrentes y de solo resistencia alcanzaron incrementos similares del 17% al 20% en el a lo largo de 10 semanas; sin embargo, el grupo concurrente experimentó un estancamiento en las ganancias de fuerza hacia las semanas 7–8 y descensos absolutos de fuerza hacia las semanas 9–10 [20]. Metaanálisis posteriores confirman que el entrenamiento concurrente reduce el tamaño del efecto para la hipertrofia muscular (0,80 frente a 1,22) y la fuerza máxima (1,28 frente a 1,71) en relación con el ejercicio de fuerza exclusivo [20], siendo la fuerza dinámica del tren inferior particularmente vulnerable en hombres (DME = -0,43) [2].
Las adaptaciones de potencia explosiva suelen verse comprometidas durante los regímenes concurrentes, con frecuencia debido a la fatiga neuromuscular residual y a cambios fenotípicos rápidos de fibras musculares de contracción rápida de tipo IIx a IIa o de tipo IIa a tipo I [6, 14]. No obstante, esta interferencia no es uniforme; la manipulación adecuada de la secuencia de ejercicio, la modalidad de resistencia, la estructura de los intervalos y los periodos de recuperación permite a los atletas generar mejoras sustanciales en la capacidad aeróbica sin frenar el desarrollo muscular [8, 10].
Señalización molecular y la hipótesis del sensor energético
A nivel celular, las adaptaciones del músculo esquelético están gobernadas por cascadas mecánicas y metabólicas. El entrenamiento de fuerza inicia vías de mecanotransducción, estimulando la síntesis de proteínas y la remodelación estructural a través del complejo 1 de la diana de rapamicina en mamíferos (mTORC1) y dianas posteriores como p70S6K, 4E-BP1 y la proteína ribosómica S6 [11, 16]. Esta señalización elevada de mTORC1 y la respuesta anabólica consiguiente pueden persistir durante más de 18 horas posteriores al ejercicio [15].
Por el contrario, el estrés metabólico y la depleción energética derivados del ejercicio de resistencia activan la proteína quinasa activada por 5'-AMP (AMPK) y el coactivador 1-alfa del receptor activado por el proliferador de peroxisomas gamma (PGC-1), estimulando la biogénesis mitocondrial [10, 19]. Cuando el trabajo de resistencia induce una demanda energética significativa, la AMPK inhibe directamente la señalización de mTORC1 mediante varios mecanismos:
- Fosforilación y activación del complejo de esclerosis tuberosa 2 (TSC2), un inhibidor aguas arriba de mTORC1 [20].
- Fosforilación directa de Raptor, alterando la estabilidad del complejo mTORC1 [18, 20].
- Alteración independiente de AMPK en la localización lisosómica de mTOR bajo déficit energético [20].
La investigación preclínica ilustra que realizar ejercicio de resistencia aeróbica inmediatamente o 1 hora después del trabajo de fuerza eleva significativamente la fosforilación de AMPK y Raptor, al tiempo que suprime la fosforilación posterior de p70S6K y la síntesis de proteína miofibrilar [18]. Por el contrario, realizar el entrenamiento de fuerza antes del trabajo de resistencia o separar ambas modalidades preserva los marcadores anabólicos posteriores, manteniendo intactas las adaptaciones de las enzimas mitocondriales [16, 18]. Bajo el marco conceptual del Acoplamiento Entrenamiento-Combustible (Training–Fuel Coupling), esta interferencia está impulsada principalmente por un desajuste energético agudo y el estado de glucógeno, más que por un conflicto biológico irreconciliable [19].
Modalidad e intensidad de resistencia: HIIT frente a trabajo continuo de alto volumen
El entrenamiento de resistencia continuo de volumen elevado y moderada intensidad realizado con altas frecuencias semanales (p. ej., de 3 a 5 sesiones por semana, con duraciones superiores a 50–60 minutos) muestra la asociación más fuerte con la atenuación de las ganancias de fuerza e hipertrofia [10, 13]. Las sesiones continuas y prolongadas agotan cantidades sustanciales de glucógeno muscular, prolongan la fatiga neuromuscular y mantienen la activación de AMPK durante ventanas de tiempo extensas [13, 15].
En cambio, el entrenamiento por intervalos de alta intensidad (HIIT) y el entrenamiento por intervalos de sprint (SIT) de bajo volumen —en particular los protocolos basados en ciclismo— reducen o eliminan significativamente el efecto de interferencia, igualando o superando las ganancias de del trabajo continuo de resistencia [10, 11]. En atletas entrenados de deportes de equipo, los programas concurrentes de fuerza y resistencia basados en HIIT mejoraron la fuerza máxima del tren inferior en comparación con el entrenamiento de fuerza exclusivo (DM 4,20 kg, IC del 95%: 0,71–7,68) sin perjudicar el desarrollo de la potencia del tren inferior [8].
La activación de AMPK es dependiente de la intensidad y de la duración [17]. Los esfuerzos altamente extenuantes —como rodajes sostenidos por encima del 80% del Umbral de Potencia Funcional (FTP), sprints máximos repetidos o sesiones que superan las 2 horas de duración— aumentan de forma marcada la regulación al alza de AMPK y a la baja de las vías de síntesis de proteínas [15]. Cuando el objetivo es el desarrollo del , recurrir a formatos interválicos dirigidos y eficientes en tiempo limita el volumen total de trabajo y mitiga el antagonismo molecular prolongado [10, 11].
Secuencia intrasesión y ventanas de recuperación
Cuando el entrenamiento de fuerza y el de resistencia deben realizarse el mismo día, la elección del orden desempeña un papel determinante en el rendimiento:
1. Resistance Prior to Endurance (S-E)
- Preservación de la fuerza y la potencia: Las revisiones sistemáticas indican que el orden de fuerza antes de resistencia mejora significativamente la fuerza dinámica del tren inferior en comparación con la secuencia inversa (diferencia de medias ponderada: 6,91% [5]; DME = 0,19 [9]). Ejecutar la fuerza en primer lugar evita la fatiga neuromuscular y metabólica residual aguda inducida por el trabajo de resistencia previo, preservando la potencia explosiva y la generación de fuerza máxima [6].
- Hipertrofia y capacidad aeróbica: La secuencia dentro de la sesión no impacta de manera relevante en el área de sección transversal muscular (hipertrofia) del tren inferior ni en el consumo máximo de oxígeno [5, 6, 9]. Los metaanálisis no reportan diferencias estadísticamente significativas entre las secuencias S-E y E-S en cuanto a mejoras del (DME = 0,02) [9].
2. Endurance Prior to Resistance (E-S)
- Consideraciones para la programación de sesiones: Cuando la calidad de resistencia de alta exigencia (como intervalos en el umbral o de capacidad aeróbica máxima) es la prioridad primordial, las directrices sugieren completar la sesión de resistencia en primer lugar, siempre que se disponga de una ventana de recuperación de al menos 3 horas antes del trabajo de fuerza [15].
- Riesgos de la depleción de glucógeno: Las sesiones intensas de fuerza para el tren inferior (p. ej., sentadillas pesadas y peso muerto) pueden agotar los depósitos locales de glucógeno muscular en aproximadamente un 38%, lo que podría comprometer las sesiones posteriores de resistencia de alta intensidad programadas más tarde ese mismo día o a la mañana siguiente [15].
Nivel de entrenamiento del atleta y factores individuales
El nivel de entrenamiento modula adaptaciones concurrentes específicas. Los atletas de resistencia altamente entrenados experimentan una sólida progresión del durante el entrenamiento concurrente sin deterioro del rendimiento [2]. Por el contrario, los individuos no entrenados que participan en entrenamiento concurrente pueden mostrar ganancias atenuadas de en relación con programas exclusivos de resistencia () [2], probablemente debido a un sobreentrenamiento sistémico y al estrés desacostumbrado que suponen ambas modalidades combinadas [2].
El sexo biológico también influye en los patrones de interferencia. Las adaptaciones de fuerza del tren inferior se ven significativamente reducidas en hombres durante el entrenamiento concurrente (DME = -0,43), mientras que las cohortes femeninas no muestran una interferencia significativa en la fuerza del tren inferior (DME = 0,08) [2]. La fuerza del tren superior, el desarrollo de la potencia y las adaptaciones del no muestran divergencias estadísticamente significativas según el sexo durante protocolos concurrentes [2].
Pautas prácticas para estructurar el entrenamiento concurrente
Para optimizar el protegiendo al mismo tiempo la fuerza muscular y la hipertrofia, el diseño del programa debe incorporar los siguientes principios basados en la evidencia:
- Utilizar HIIT y ciclismo en lugar de carrera continua de alto volumen: Priorizar el trabajo de resistencia por intervalos (HIIT/SIT) para estimular las adaptaciones cardiovasculares sin el daño muscular y la elevación prolongada de AMPK asociados al trabajo continuo de alto volumen en estado estable [10, 11]. El ciclismo minimiza el daño muscular excéntrico en comparación con la carrera [6, 10].
- Priorizar la fuerza en primer lugar para fuerza y potencia: Al entrenar ambas modalidades de forma concurrente dentro de la misma sesión, ubicar el entrenamiento de fuerza antes del trabajo de resistencia para maximizar la fuerza dinámica y el reclutamiento neuromuscular [5, 6, 9].
- Incorporar ventanas de separación específicas: Cuando se requieran sesiones el mismo día, separar los bloques de trabajo al menos 3 horas, idealmente ubicando el entrenamiento de fuerza de alta intensidad en días alternos o dejando transcurrir entre 24 y 48 horas antes de otro esfuerzo máximo del tren inferior [11, 15].
- Limitar la frecuencia de resistencia: Restringir las sesiones de resistencia de alta intensidad a 1–2 por semana cuando la hipertrofia y la fuerza máximas constituyan los objetivos primarios; frecuencias de resistencia de sesiones semanales aumentan el riesgo de atenuar las ganancias de fuerza [13].
- Gestionar la recuperación nutricional: Asegurar una rápida reposición de carbohidratos y proteínas entre sesiones divergentes para restaurar las reservas de glucógeno y reactivar las vías de señalización de mTORC1 [19, 20].
Referencias
Fuentes web
- Concurrent training: a meta-analysis examining ...
- Concurrent Strength and Endurance Training: A Systematic ...
- A Meta Analysis Examining Interference of Aerobic and ...
- Comparative efficacy of concurrent training types on lower limb ...
- The Role of Intra-Session Exercise Sequence in ... - PMC - NIH
- The effects, mechanisms, and influencing factors of ...
- (PDF) Effect of Concurrent Endurance and Circuit ...
- Effects of Concurrent Strength and HIIT-Based Endurance Training on ...
- Effects of concurrent training sequence on VO2max and ... - Frontiers
- A Brief Review on Concurrent Training: From Laboratory to the Field - PMC
- Concurrent HIIT and Resistance Training for Musculoskeletal Function
- (PDF) Does Sprint Interval Training Cause Interference in ...
- Optimizing concurrent training programs: A review on factors ...
- Concurrent Training: Science and Practical Application
- Risks of Concurrent Training
- The order of concurrent training affects mTOR signaling but not ... - PMC
- Aerobic exercise intensity does not affect the anabolic signaling ...
- The order of concurrent endurance and resistance exercise modifies ...
- Training–Fuel Coupling (TFC): A Molecular Sports Nutrition ... - PMC
- Using Nutrition And Molecular Biology To Maximize Concurrent Training
- (PDF) Nutritional strategies to support concurrent training - ResearchGate